Semiosis ilimitada.

9 11 2010

Buenas noches.

Hoy quiero hablar de cine. Y quiero hablar libremente de ello. Me daré el luje de hacer semiosis ilimitada y de decir lo que se me ocurra. Algunos de ustedes encontraran esto realmente absurdo. Otros tendrán suficiente tiempo libre y se permitirán leer todas y cada una de las letras que con el desgastado teclado de mi portatil voy a tipear.

Últimamente he descubierto (si es que ese es el término) que disfruto del cine con contenido. Dirán “bueno, es que cine sin contenido es basura”, pero yo me refiero a contenido de diálogos, de tema. De ideas. Las películas con diálogos buenos esconden siempre un trasfondo mucho más interesante de lo que cualquiera de nosotros podamos pensar. Una película con diálogos es un película con algo que decir; con alguien con algo que decir.

Reciéntemente vi Annie Hall. Que sabrosa experiencia volver a verla después de tanto tiempo. Si no la han visto véanla y si ya la vieron véanla de nuevo, os aseguro que encontrarán cosas que antes no habían de encontrarse (que ridículo este pana. Dijo “os”. Que bolas).

Annie Hall es una película, a final de cuentas, sobre Nueva York. Annie Hall misma es Nueva York. El eterno amor de Woody Allen. Y lo realmente interesante de eso es que cuándo algo apasiona a alguien de esa manera, todo lo que se ha de decir será hermoso y perfecto. La película está llena de mini-ensayos sobre el amor, la vida, el sexo; humor negro e inteligente; referencias culturas y demás cosas que la hacen tan robusta como un buen vino.

Quisiera vivir tomando vino. El vino es un bebida perfecta y lo que la hace así es que depende de todo. No es solo alcohol destilado de uvas. Es también un rato de felicidad, un despecho, un vida entera, una buena película o un buen libro.

La vida no alcanza para leer todo lo que se escribe. Siempre que entro a una librería me abruma la idea de pensar en todo lo que el hombre ha forjado con tinta. Se ha escrito tanto, se la ha dado la vuelta a todo, se han abordado todos los temas y aún así los temas siguen siendo inagotables. La vida es corta para todo lo que hay que ver, hacer, decir, leer, beber.

Si alargo esto más, tendrían ustedes que creerme un tipo demasiado arrecho. Aún no les daré ese gusto.

Luis Machín.

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